
Se torna algo salvaje que en un bar haya solamente siete u ocho personas, y que sean todos hombres, hombres completamente borrachos, porque el reloj pasa y las copas se vacían, y a veces los roces son inevitables, y en el baño dos que se encuentran y se desconocen, uno se come una terrible trompada, y el otro huye de inmediato, mientras el golpeado sangra y tiene un diente flojo, y está muy alterado, anda de paso por la ciudad, un sapo de otro pozo, y empieza a decir que quiere ir al hotel a buscar el fierro que está guardado en el bolso, para volver y ajusticiarlo, pero los amigos lo rescatan, lo hacen entrar en razón, y diga que el tipo tiene la suerte de tener amigos de buen corazón, porque de estar solo en la vida, de seguro engrosa la lista de los que cronican los diarios.
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