
Y ya estábamos listos para irnos, entonces yo le pedí la cuenta al mozo, y le dije que me cobrara por separado, si nos hacía el favor, y Lucas exclamaba ¡pero no…yo invito!, y yo pensaba que me vendría muy bien porque siempre estoy sin un mango a esta altura del mes, pero le dije que no, que por favor no, que no se tomará esa molestia, y Lucas decía que era un placer para él invitar la cena, yo pensaba que dale, que me encantaba la idea de no poner nada de plata, pero que tenía que hacerme la dura un poco más, para no tener que mostrar la hilacha, así que le refutaba con un no, en serio que no, pero ya bastante más livianito que el no anterior, y Lucas me miraba y me guiñaba el ojo, y me ablandaba su sonrisa, y luego fruncía el ceño como sobreactuando, y me decía con total naturalidad, que pagaba él y no se hablaba más del asunto, a esa altura yo pensaba que me daba alivio que se diera todo así, de que Lucas pagara, de que yo siguiera con los treinta pesos en mi bolsillo, y además conservado la reputación, claro, y le decía que buenas noches al mozo, y al salir del bar pensaba en que el próximo dilema era como se iba a pagar el turno en el hotel, allí seguro se iba a dar la misma situación incómoda, él ofreciéndose a pagar solo, y yo pensando en que quisiera que así sea, pero diciendo unos segundos después que paguemos mitad y mitad, y sin embargo, ahora mismo pienso que debo relajarme y gozar, que todavía para eso faltan un par de horas, mientras le digo a Lucas de lo mucho que estoy disfrutando la noche.
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